Hace unos días me subí a un taxi, el tráfico era espantoso, parecía la hora pico de viernes lluvioso, en quincena, after manifestación iugh! íbamos a vuelta de rueda en la nada caótica Av. Reforma, el taxista llevaba la ventanilla medio abierta, así que se escuchaba perfecto lo que pasaba afuera, de repente, escuché la vocecita inocente, ingenua, angelical, como de película de Disney, ...